Lídice Aldás: Guayaquil tiene que liberarse de la violencia de género

Entrevista con la concejala de Guayaquil, Lídice Aldás.

La concejala de Guayaquil, Lídice Aldás, se refirió a sus propuestas para combatir la violencia de género en la ciudad.

La ciudad no tiene cifras actualizadas sobre las agresiones y abusos que sufren las mujeres. La concejala advierte que el tema educativo es fundamental para superar este drama social.

La concejala de Guayaquil por Fuerza Compromiso Social por la Revolución Ciudadana, Lídice Aldás, trabaja desde los 16 años en la defensa de los Derechos Humano, sobre todo en la protección de la vida de las mujeres.

La representante del Distrito 1 de la ciudad confiesa que hay apertura en el Cabildo para temas vinculados a la reducción de la violencia de género, pero lamenta que hasta ahora se haya podido reunir la Comisión de Equidad.

Hagamos un mapeo sobre la situación de la violencia de género en el país. ¿Cuáles son los mayores problemas que detecta?

Ha habido algunos hitos en el tema de la violencia de género. El problema es que en Ecuador, en vez de mermar, se ha acrecentado. ¿Cuáles son los hitos más cercanos en las últimas décadas que han permitido hablar un poco más del tema? Uno de ellos tiene que ver en 2007, ya en la época de la Revolución Ciudadana en donde se empieza a hablar sobre el Plan Nacional para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer. Otro de esos hitos fue en 2011 cuando se hizo la Primera Encuesta Nacional sobre Relaciones Familiares y Violencia de Género contra las Mujeres. Se consultaron a 5.000 mujeres en Ecuador sobre cómo ellas han sentido y vivido la violencia de género.

La violencia de género es de esos males que no distingue procedencia ni nivel socioeconómico…

Sí, pero no nos equivoquemos. La violencia de género tiene una relación directa con una violencia sistémica, con una violencia patriarcal. Tiene que ver con esa “necesidad” de mantener una colonización con aquellos que son más débiles o quienes se conciben así. Es necesario cambiar el modelo sistémico que vivimos para lograr la violencia contra la mujer.

Retomando el diagnóstico que hacía a nivel nacional, ¿qué otras cifras maneja sobre la violencia de género?

Hubo otra encuesta en 2019. En la encuesta de 2011 se halló que el 60% de las mujeres consultadas habían sido violentadas de alguna manera.

En 2019 se hizo un estudio más extenso en donde se habló de violencia psicológica, física, sexual, económica y patrimonial. Ese estudio indicó que el 64% de las entrevistadas había sido violentada (56% violencia psicológica; 47% económica y patrimonial; 35% violencia física y 16% violencia sexual).

Los tipos de violencia más frecuentes en el sector urbano son la sexual, más allá de la psicológica, pero también hay altos índices de violencia patrimonial. Pero también hay otra, que no se ha trabajado la suficiente, que es la violencia gineco-obstetra.

Usted, siendo minoría en el Concejo Cantonal de Guayaquil, ¿cómo ha visto el trabajo del Municipio de la ciudad para erradicar la violencia contra la mujer?

Ojo con esto. Nosotros somos minoría en la votación, pero siempre vamos a hacer mayoría en las propuestas, porque nosotros representamos a las grandes mayorías, porque no nos olvidamos de nuestro pueblo.

Ahora, siento que una de las competencias que tienen los municipios es llevar adelante y apoyar el trabajo de lo que son los Consejo Cantonales de Protección de Derechos. Ese Consejo puede crear -de acuerdo con las necesidades de grupos vulnerables- diferentes juntas cantonales. Hay una Junta Cantonal por el tema de la Niñez y la Adolescencia y hay una que se ha creado por tema vinculados a las mujeres.

Esa junta cantonal de Protección de los Derechos de las Mujeres debería tener un Consejo Consultivo para que miembros de la ciudadanía puedan ayudar a guiar el trabajo de la Junta Cantonal. Eso todavía no se ha hecho. Hay un representante del Consejo que está a cargo de gestionar y de acompañar el Consejo Cantonal de Protección de Derecho, y por lo tanto a las juntas, que en este caso es la concejala Luzmila Nicolalde. Ella también es la persona que está a cargo de presidir la Comisión de Equidad y Género. Yo me imagino que hay mucho trabajo en el Concejo Cantonal porque no hemos logrado tener en esta nueva administración, pese a la buena voluntad, tener una reunión de la Comisión de Equidad, de la que soy parte.

Al no reunirse esta comisión, ¿qué aportes están dando los concejales para enfrentar la violencia de género?

Hay algunos programas en el Municipio. Está “Amiga ya no estás sola” y se creó la Dirección de la Mujer. Cuando se creó la dirección les dije que esa entidad no reemplaza a la Junta de Protección de la Mujer que en esos momentos aún no estaba creada. Se tiene que trabajar de manera articulada. En una ciudad que camina hacia el bicentenario de independencia, debería liberarse también de la violencia de género. Quizá esa independencia tome muchos años más, pero se podría ir ganando algunos íconos.

¿Cómo lograr esa independencia de la violencia de género?

Se necesita un Municipio eminentemente educador. Todo tiene un trasfondo sistémico. Ese trabajo educador debería fortalecerse mucho más y tener mucho más presupuesto, ya que el Gobierno nacional ha mermado el presupuesto para evitar la violencia contra la mujer.

Está bien que el Municipio haya entregado 600 botones de pánico, pero son etapas las que hay que trabajar. Los botones son para la parte final del delito, hay que prevenir que ocurran los delitos.

El proyecto de botones de pánico es positivo, sin embargo se podría considerar como una medida asilada y no integradora…

He podido conversar con la alcaldesa. No puede haber algo desarticulado porque no vamos a ninguna parte. Con los botones de pánica estamos atendiendo solo una etapa de la problemática, estoy atendiendo el problema de la prevención pero en su segunda parte. Para prevenir hay que trabajar en el tema educativo en escuelas, en colegios. Hay que trabajar en campañas mucho más amplias para toda la ciudadanía. Además hay que capacitar, incluso, al mismo personal municipal, a la misma Policía Metropolitana, a los servidores que atienden a la ciudadanía.

Desde la legislación nacional, ¿qué se debe redactar o reformar para frenar la violencia de género?

Debería haber algún tipo de tratamiento para la violencia gineco-obstetra, en especial en el sector rural. No se trata solo de endurecer las penas para quienes han cometido femicidio, porque lo que queremos es que no haya más femicidios.

Otro punto importante es repensar y exigir al gobierno de turno que no merme el presupuesto que se tiene para el trabajo de erradicación de violencia.

¿Cómo recordará este domingo 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer?

Invito a la ciudadanía, a todos aquellos que quieren un mundo, una sociedad más igualitaria, sin violencia contra la mujer, que nos reunamos para un plantón y marcha, a las 14:00, en la Plaza San Francisco (Avenida 9 de Octubre y Pedro Carbo). (I)

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