Coronavirus en Ecuador ¿Crisis, omisión y contradicción?

El 29 de febrero, un día que se repite cada cuatro años, trajo consigo, además de incentivos promocionales de consumo en los centros comerciales, el anuncio del primer caso de coronavirus en el Ecuador. Según la Ministra de Salud, Catalina Andramuño, la sospecha fue notificada por parte de una clínica privada el 27 de febrero. Ese mismo día afirma, se realizó la prueba de COVID-19, cuyo resultado fue de su conocimiento al día siguiente. Pese a ello, la noticia fue divulgada el 29 de febrero en una rueda de prensa.

Según la versión oficial, se trata de un caso importado de una ciudadana ecuatoriana residente en España que arribó al país el pasado 14 de febrero sin ningún síntoma. El efecto de este anuncio por parte de la titular del Ministerio de Salud del Ecuador, ha desembocado diversas reacciones en la sociedad pues, el coronavirus se ha convertido en sinónimo de caos y en el protagonista de la agenda mediática.

El discurso de la crisis

Durante la rueda de prensa, en la que se confirmó el primer caso de coronavirus en Ecuador, la Ministra de Salud afirmó, en el inicio de su intervención que “el Gobierno Nacional ha seguido todos los protocolos correspondientes y ha tomado todas las medidas de prevención necesarias ante una declaratoria, por parte de la Organización Panamericana de la Salud, de que el coronavirus es una emergencia de salud pública de interés internacional”.  Este enunciado apela a la eximición de responsabilidad pues, expresa el imaginario social del deber cumplido.

En acto seguido, previo al anuncio del primer caso confirmado de COVID-19, mencionó, “así como ya ha ocurrido en 54 países, las medidas no impidieron que el virus ingrese”. En rigor, el argumento descrito pretende encasillar el suceso en una tendencia que ya había sido protagonista en más media centena de países previamente.

Los elementos discursivos mencionados configuran el desapego de responsabilidad por parte del Gobierno Nacional, a través de la cartera de Salud del Estado, que fue la primera reacción ante la crisis.

La segunda etapa se orientó en dos argumentos amplios que han sido evidentes en los medios de comunicación, el coronavirus presenta sintomatología tardía y, el segundo, corresponde a la ilusión de que el Ecuador se encuentra preparado para enfrentar al coronavirus. Con respecto al primero, ha sido la justificación, del diagnóstico tardío, ante el cuestionamiento de los periodistas en los diversos medios que ha participado la Dra. Andramuño. La segunda línea discursiva se  reflejada en constantes reiteraciones como la afirmación del Dr. Alfredo Bruno, miembro del Comité Nacional de Influencia, quien afirmo que “el Ecuador está preparado y forma parte, tiene una experiencia bastante importante en lo que es el manejo de eventos de importancia internacional sobre todo los eventos como los virus respiratorios”. Este anuncio lo realizó en la rueda de prensa del 29 de febrero.

Sobre este aspecto se añadió que el Ecuador cuenta con un plan de preparación ante una pandemia, con personal calificado y con abastecimiento de reactivos. Además, la cartera de Salud del Estado repite constantemente que se ha incrementado el control en los terminales aéreos y marítimos. En efecto, la Ministra de Salud, el 2 de marzo, participó en controles a barcos de carga. De igual manera, ha manifestado que el sistema se de salud pública cuenta con quince hospitales adecuados para tratar el COVID-19. Este argumento fue refutado por  Esteban Ortiz, médico e investigador, pues manifestó, en una entrevista para FM Mundo,  “cómo pueden decir que el sistema de salud está listo cuando no hay tomógrafo en el Hospital Eugenio Espejo, herramienta vital para el manejo del coronavirus”.

¿Omisión?

Ecuador se convirtió en el tercer país en confirmar el coronavirus, importado desde España, pero ¿por qué en Ecuador? Este cuestionamiento es lógico pues, los países vecinos como Colombia (con 50 millones de habitantes) y Perú (con 32 millones de habitantes) no presentan hasta el momento ningún caso confirmado. Si bien es cierto, se habla de un caso importado, pero, si se toma en cuenta la densidad poblacional de los países mencionados, implica que sus aeropuertos poseen un flujo mayor de vuelos, sin embargo, no se ha propagado el COVID-19.  

Otro elemento que llamó la atención en redes sociales fue las estaciones de control sanitario instaladas en los terminales aéreos y terrestres. Se trataba de una mesa, cubierta por una carpa del ministerio de salud y un médico. Ante ello, Catalina Andramuño manifestó que el control se realiza mediante cámaras que muestran la temperatura corporal de los pasajeros y que, si se observan indicios a través del mecanismo mencionado, el personal médico presente en la carpa actúa.

Crisis informativa y especulación

A raíz de la llegada del coronavirus al Ecuador comenzó el pánico en el país pues, si bien se conocía la existencia del COVID-19, a los ecuatorianos nos perecía un elemento externo de nuestra cotidianidad. Las primeras reacciones de la sociedad fueron motivadas por el rumor debido a que, aparecieron innumerables recomendaciones cuyo flujo protagonizó Facebook y Whatsapp, elementos reafirmados, por lo que expertos denominan, Dark Social.

El efecto fue la autorregulación del mercado por el incremento en la demanda de mascarillas, alcohol, vitamina c, gel antibacterial y sus similares. Ante ello, el Ministerio de Gobierno anunció el control de especulación y del orden público en Guayaquil pues la gente se abarrotó en búsqueda de artículos de higiene.

A raíz de lo mencionado se extendió una campaña informativa con conversatorios con expertos transmitidos en cadena nacional, con entrevistas a especialistas y con declaraciones de líderes de opinión a fin de que la ciudadanía mantenga la calma.

La contradicción

Otro de los anuncios del Ministro Michelena junto con el Viceministro de Trabajo, en la misma rueda de prensa, ha sido el fomento del teletrabajo con el fin de mitigar la ausencia de un presunto contagiado a su sitio de labores. Ahora recordemos que, desde hace aproximadamente un año, ya se anunciaba esta modalidad laboral motivada por el Ejecutivo. En esta ocasión, quizá aprovecharon la coyuntura para reafirmar sus esfuerzos de insertar el teletrabajo como una alternativa más en el imaginario colectivo.

Ahora bien, desde un frente se fomentan nuevas modalidades de “empleo” y desde el Ministerio de Economía y Finanzas, el mismo día, se festeja el desempleo mediante un comunicado oficial que celebra la reducción de la masa salarial en el Ecuador. Según versa el comunicado, en febrero de 2020 con respecto de febrero de 2019, hay una contracción de USD 60,5 millones. Es decir, existen más despidos, más desempleo en el sector público. Quizá creemos que el fin de ello es la austeridad, pero los hechos demuestran que simplemente los fondos de las arcas del Estado tienen otras prioridades. Es así pues, el 2 de marzo de 2020 Lenín Moreno anunció el incremento de USD 50 millones al presupuesto de la Policía, junto con la garantía de recursos para la seguridad social de los uniformados.

Mientras desinflan el sector público, el Gobierno de Moreno, con dinero de todos los ecuatorianos, devuelve el favoritismo a los uniformados. Todo esto oculto tras la obstrucción del coronavirus en la agenda mediática.  

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