El morenato y sus tres años de indolendencia convulsas

El País vive una recesión Económica muy grave, pero la sintomatología no sólo la ha causado el Covid-19, sino un connato de manos negras que agrupa la corrupción dentro del mal gobierno de Lenín Moreno en estos 3 años. El Representante del Régimen durante su último informe a la Nación por la conmemoración de los 198 años de la Batalla del Pichincha, demostró en su último discurso que no se trataba de tener un buen liderazgo sobre un tema, un  estilo o una buena dicción, sino que se capitalizó en la crisis del coronavirus tras las críticas a su predecesor.

Durante su gestión, sin tapujo tomó distancia en lo político luchando contra los que engañó y se le olvidó de quienes lo llevaron al poder, -es lo que ha persistido­-, pero consiguió una reinstitucionalización frente a las libertades de opinión y de expresión con los medios de comunicación, en la que se desbordó por dialogar con los partidos tradicionales, que hizo que cuya popularidad -que llegó a ser una de las más alta de la historia- tuvo su caída en picada.

¡Apropósito reflexionemos sobre las actuaciones del gobierno morenista durante su mandato! Hemos parpado un contexto de un Ecuador sin la construcción de ninguna obra de infraestructura, que se juntan a la contradicción en materia social, del mismo modo, sus maniobras se estamparon por los enjuiciamientos, la falta de seguridad, despidos masivos, eliminación de empresas públicas, recorte del presupuesto de la Educación Superior, eliminación de subsidios en los combustibles, la falta de atención en la Salud y Educación. También, tuvo que apretar el acelerador para cambiar el enfoque frente a la crisis y puso su mirada antes el satanizado Fondo Monetario Internacional que fue el eje de las reformas.

En este sentido, su última estocada se marcó en la reorganización interna de la Presidencia con cuatro Secretarías, que tienen rango de Ministerio y las atribuciones asignadas mediante Decreto 1066, donde concede al Secretario General de la Presidencia de forma específica, aquella que tiene que ver con “ejercer la autoridad nominadora de la Presidencia”.

¿Qué dijo Moreno en su alusivo discurso? Aquí se refirió que la Nación está viviendo tiempos muy difíciles, ante una Asamblea Nacional semivacía, con la presencia de varios ministros y autoridades nacionales, sentadas en sillas cada dos metros y con parte de su propio gabinete ministerial conectado solo por videoconferencia, “todos decimos que es una crisis como nunca ha ocurrido en nuestra historia”, recalcó.

Seguidamente esbozó los cuatro ejes en los que enfocará el año de gestión que le queda hasta las elecciones presidenciales de 2021 y afirmó que, en los próximos doce meses centrará su atención en cuatro pilares: salud, alimentación, empleo y dolarización. Hizo énfasis en las irregularidades destapadas durante la emergencia del coronavirus en las compras públicas de materiales médicos, medicamentos y ayudas alimenticias sociales y justificó en el despilfarro de recursos públicos su propuesta de centralizar todas las adquisiciones de los hospitales públicos – la Seguridad Social y el Ministerio de Salud Pública funcionan como dos redes de salud públicas paralelas- en un solo sistema de contratación.

Qué dicen ustedes ¿Será qué Moreno le dijo chaoooo a los ecuatorianos, y; se ausentó del país de manera fugaz porque ya no puede más con el timón de la Nación y teme enderezarla después que la llevó a la miseria? A caso ya ¡arruinó su legado para que la historia lo siga juzgado como el peor Presidente demócrata marcado por el neoliberalismo! Pero lo que sabemos que la obstinación de no dejar anteriormente el Poder remató al Ecuador. ¡Nunca olvidar!

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