ANTE SU ODIO SEÑOR GOBIERNO, EL PUEBLO RESPONDERÁ CON AMOR DE PATRIA.

No concibo que un ser humano pueda albergar tanto odio hacia otro ser humano, mucho menos que alguien sea capaz de odiar a un conjunto de seres humanos, ya sea por su condición social, económica, étnica o religiosa; lamentablemente existen seres con esa capacidad. Un ejemplo universal de ello fue Hitler y su monstruosa obra de exterminio que el mundo conoce como el holocausto.

Hoy Ecuador vive su propio holocausto, más pausado, más solapado, pero con un impacto devastador que de un solo golpe cobró más de 10 mil o 12 mil vidas, en fin, ya no se sabe bien, porque las cifras oficiales son mentirosas. En Guayas a inicios de mayo, el responsable de la fuerza de tarea encargada del levantamiento de cadáveres, que se contaban por cientos en las casas y algunos en las calles, reconoció que habíamos llegado a más de 9mil muertes entre los meses de marzo y abril; número muy alejado de las cifras normales de fallecidos en la provincia en meses anteriores a la pandemia. 

Ningún gobierno del mundo puede ser responsabilizado por la pandemia, lo que sí es responsabilidad de los gobiernos, son las medidas que estos implementen para mitigar sus impactos. Ecuador lidera el ranking a nivel de América Latina en cuanto a muertes por Covid por habitantes, seguramente si las cifras se transparentaran estaríamos disputando ese liderazgo a nivel mundial con EE. UU., otro país que vive hoy un holocausto sanitario y social ocasionado por la pandemia del Covid y de la discriminación racial.

El Gobierno de Ecuador desde los inicios de su gestión empezó un giro inesperado hacia la implementación de un plan programático que no fue aprobado en las urnas, el plan de los banqueros, de las cámaras y de los partidos políticos de derecha; todo esto con la complicidad del poder mediático que se encargó de tapar la dinámica del reparto del Estado, que a estas alturas es imposible de esconder.

No podemos, ni debemos, olvidar la frase célebre del presiente Lenín Moreno, cuando en una reunión con los banqueros en Carondelet, muy risueño sellaba su pacto entreguista con la frase “…estoy agradecidos con ustedes que no votaron por mí, a los que les estoy agarrando un poco de odio es a los que si votaron por mí”. Frase que, si analizamos después de estos tres años de gobierno, refleja una gran verdad. Es incontenible e inocultable el odio de Moreno, no solo por el 51% de los ecuatorianos que votaron por él, su odio va más allá; es un odio de clases, es un odio a quienes representan las grandes mayorías del pueblo ecuatoriano. Su beneplácito y congratulación es con las élites, con esa minoría poseedora del 80% de la riqueza que produce el país y que la genera, mayoritariamente, el trabajador ecuatoriano con su sudor y su vida.

Su odio señor Moreno, nos toca, nos lacera, nos tiene sobreviviendo a sus políticas opresoras de precarización y flexibilización laboral, donde el trabajador vive una esclavitud solapada; el que ha logrado mantenerlo, porque otros están en el desempleo. Usted ha hecho que lleguemos a la nefasta cifra de más de 350mil nuevos desempleados en el sector público y privado. Los jóvenes estudiantes no han podido escapar a su odio, los becarios de excelencia abandonados a su suerte sin recibir sus recursos por meses, además, no hay posibilidades de acceder a nuevas becas, las suspendieron; los constantes recortes presupuestarios a la educación superior son reflejos de sus bajezas para con la juventud.  En los barrios, los pobres sufren recorriendo centros de salud que se encuentran cerrados, y los pocos que funcionan carecen de todo, sin medicinas para las enfermedades que principalmente afectan a los adultos mayores, esos a los que usted llama “mis viejitos”, en fin, la hipocresía.

Su capacidad de odiar es ilimitada, seguro será, porque usted se ha convertido en la fuente receptora de todo el odio que siente por el pueblo ecuatoriano la clase elitista, que maneja los hilos del poder y que es la que realmente gobierna. Esos que, siendo artífices, cómplices y encubridores del PEOR GOBIERNO DE LA HISTORIA, pretenden desembarcarse de la autoría de su mayor obra “LA CATASTROFE ECUATORIANA”; no pueden esconder su responsabilidad en tanta mentira, corrupción y desastre en el manejo del Estado. Los conocemos bien señores NEBOT, LASSO, OTTO, BUCARAM. Ustedes son los de los negocios inmobiliarios y fortunas en paraísos fiscales, aunque su país esté bordeando la miseria. Ustedes son los de los salvatajes bancarios, especialistas en acumular las ganancias y socializar las pérdidas de sus bancos ocasionadas por su mal manejo. Ustedes son los que se relamen por posicionar la idea de que lo que se administre desde lo público no funciona, para poder privatizarlo todo. Ustedes son los serviles al Fondo Monetario Internacional y a la aplicación de sus recetas hambreadoras que hipotecan la vida de los más pobres. Ustedes son los que en las décadas de la partidocracia quebraron al país y lo ubicaron en los primeros puestos a nivel mundial en materia de corrupción, pobreza, desigualdad y otras miserias.

Ustedes con su odio incontenible no podrán contra un pueblo que siempre ha demostrado que sabe reconstruirse de las cenizas; no podrán contra el amor infinito que cientos de miles sentimos por la patria que queremos para nuestros hijos; no podrán contra los que hoy nuevamente han sido invisibilizados y vulnerados en su derecho a una vida digna. Aquí estamos, somos un pueblo con las ganas intactas de volver a sentir el orgullo de ser ecuatorianos, de volver a sentir que no somos una estadística de pobreza o de mortalidad, sino el motor que mueve a todo un Estado a amar la vida que el pueblo ama. Sólo es cuestión de tiempo para demostrar que Ecuador ama la vida y la defenderá de los traidores y saqueadores con firmeza y valentía, somos miles los que convertiremos la indignación en el combustible que nos movilice a la organización y participación POR LA VIDA Y LA VERDAD.

¡El 2021 será de victoria, para un PUEBLO CON AMOR DE PATRIA!

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